43248Por: Alejandro Salas
Sus experiencias de vida son únicas. Dejaron todo para poder ofrecer una vida mejor a sus seres queridos desde otro país. Son gente que deja su hogar para buscar el beneficio de su familia.
Pero ¿qué pasa con las personas que se quedan aquí?
Con la investigación publicada en el libro “Migrantes allá y acá”, la profesora investigadora de la Universidad Autónoma de Nuevo León María Elena Ramos Tovar rompe el silencio de las personas de los dos lados de la frontera: los que se quedan y los que se van.
“A mí lo que me interesó fue trabajar sobre los dolores de la migración”, comentó Ramos Tovar, “qué es lo que experimentan las familias, hombres, mujeres y jóvenes que migran y lo que viven los que se quedan”.
El estudio fue realizado por el equipo de trabajo de la investigadora junto con alumnos de maestría durante 2005 y 2006 en Estados Unidos, específicamente en el este de Chicago, Indiana y Saint Paul, Minnesota.
“Hicimos encuestas respecto a su información demográfica y social, levantamos 115 encuestas, ya que es difícil trabajar en Estados Unidos, y de ahí se obtuvo un aspecto cuantitativo de los migrantes e información que nos fue útil para los fines de la investigación.
“Entre los datos se identificó que los migrantes son gente adulta proveniente de nuestro país, generalmente del Distrito Federal, Puebla y Morelia, aunque también nos encontramos con gente de Monterrey”.
Las personas que viven allá buscan ser invisibles, no quieren llamar la atención y suelen trabajar en tiendas de autoservicio o restaurantes de comida rápida.
Para dar a conocer los resultados de su trabajo, la profesora miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel 1 no utiliza los nombres verdaderos de los entrevistados y en su lugar se vale solamente de seudónimos para proteger completamente su privacidad.
“Una mujer a la que llamamos ‘Alicia’ decide irse de México. Ella tiene dos hijos a los que dejó para irse a Estados Unidos: un hombre y una mujer de entre 15 y 17 años. Ha preferido dejarlos cuando ellos ya están grandes. Como su esposo no aportaba dinero y mantenía una relación violenta con ella, decidió mandarles dinero desde el extranjero. Y en la planeación de irse, conoció a un hombre con el que se fue a Estados Unidos.
“En esa historia lo que sorprende es que fueron la violencia en su relación, la falta de afecto y otros factores más, aparte del dinero, los detonadores para la migración”, mencionó Ramos Tovar.
Uno de los rasgos comunes entre los migrantes es que su tiempo de estancia en otro país siempre es menor a los dos años, pero por cuestiones de comodidad financiera, hay quienes deciden quedarse con la idea de llevar a su familia con ellos.
Entre los casos de las personas que viven las consecuencias de la decisión de quienes optan por quedarse en sus lugares de trabajo se encuentra “Esperanza”, cuyo padre la abandonó para encontrar una oportunidad en Estados Unidos, situación que la enfrentó a emociones contradictorias.
“Al principio de la entrevista se le preguntó respecto al sentir por su padre y contestaba que sí lo extrañaba, pero mientras avanzaba la plática nos fuimos dando cuenta de que en realidad lo que sentía era resentimiento por el abandono.
“Él era un padre que iba y venía y cuando regresaba quería asumir un papel que ella no le permitía por sus largos períodos de ausencia, además de que decía que nunca había sentido de su parte un respaldo emocional en los momentos más importantes de su vida”, contó la investigadora universitaria.
Por otro lado, también están casos de hombres y mujeres que abandonan a su familia en México e inician otra familia en los Estados Unidos, situación que, asegura la investigadora, crea un mayor conflicto con la familia y el sentido de culpa por parte de los migrantes crece de manera exponencial.
De esta manera la Máxima Casa de Estudios, comprometida con la responsabilidad social, demuestra su interés en investigar la problemática situada en las fronteras del País.
Todos los demás casos presentados en la investigación revisten una historia particular de necesidades y sentimientos que surgen con la partida de quienes buscan una mejor vida y quienes reflejan la relación que guarda nuestro país con los Estados Unidos: una llena de oportunidades e infortunios que viven tanto los que tienen que migrar como quienes han de quedarse esperando su regreso.
La doctora María Elena Ramos Tovar obtuvo su nivel doctoral en Sociología por parte de laUniversidad Tulane en Nueva Orleans, Luisiana. Si deseas mayor información respecto al tema migratorio, puedes contactarla en: maria.ramostv@uanl.edu.mx o en el teléfono 8352-1309 exts. 118 o 227.